Prepararemos una caja y guardaremos un espejo dentro.
Les explicaremos a los niños que dentro de la caja hay un tesoro oculto, un tesoro muy valioso, generando así expectativas. Los alumnos abrirán la caja de uno en uno, sin decir a nadie lo que contiene.
Al
final, les pediremos que digan en voz alta qué tesoro han visto. Les haremos ver que ellos son un gran tesoro, y les
preguntaremos por aquello que ellos creen que les hace únicos y especiales,
irrepetibles y maravillosos.
Nos tumbamos y nos relajamos pensando en nuestras cualidades y en las personas que nos quieren y que nos consideran como un tesoro.
Esta actividad la he cogido del artículo "Juegos para fomentar la autoestima en los niños. Juegos que favorecen y fortalecen la autoestima en la infancia", escrito por Sara Tarrés, psicóloga infantil.
Voy preguntando a los niños: ¿cómo te sientes? Esto nos da pie para hablar de las emociones que están sintiendo en esos momentos.
Nos sentamos en círculo, con los pies por delante y las rodillas dobladas, agarradas por detrás, por las corvas. Redondeamos la espalda. Nos convertimos en un columpio, un balancín y comenzamos a balancearnos sobre nuestra espalda. La cabeza no debe tocar el suelo.
Voy diciendo en voz alta una emoción y, cada vez que nos sentemos, nos miramos bien a la cara haciendo una mueca que represente cada emoción: risa, llanto, enfado, ...
Una vez que hemos aprendido la dinámica, un alumno representa una emoción y los demás tenemos que imitarle.
Para terminar, nos tumbamos boca arriba y prestamos atención a nuestra respiración y pensamos en cómo nos sentimos por dentro, cuál es nuestro estado de ánimo.
Esta actividad está tomada del libro "Yoga con niños" de Pablo Alonso, que podemos ver en nuestra etiqueta "Libros recomendados".
Un libro que os recomiendo es: "RELAJACIONES. Grandes herramientas para pequeños guerreros", escrito por Mamen Duch, maestra, profesora de yoga para niños, licenciada en interpretación y fundadora de Yogui Kids. Con ilustraciones de Raúl Nieto Guridi. De la editoral Flamboyant.
De aquí he sacado el siguiente ejercicio de relajación, que he llevado a la práctica con los alumnos.
EL ESPAGUETI
1
¿Sabes qué es un espagueti? Seguro que sí. Visualiza un espagueti crudo. ¿Lo ves? Pues ahora imagina que tú eres ese espagueti. ¿Lo tienes? Tu cuerpo está rígido...
2
Imagina que te metes en una olla o en una piscina de agua calentita y llena de burbujas... Mmmmm...
3
Empezarás a sentir que tu cuerpo se va aflojando, ablandando poco a poco, igual que los espaguetis cuando llevan un rato bailando dentro de la olla con agua hirviendo.
Sientes que las partes de tu cuerpo están cada vez más blandas: los pies, las rodillas, las piernas, la espalda, la cintura, el pecho, las manos, los brazos, el cuello, la cabeza... Son como espaguetis hervidos.
4
Sientes que tu cuerpo está completamente relajado... ¡Al dente!
¡A puntito para comer!
Preparamos a los alumnos para que tensen bien el cuerpo y luego, por partes, lo vamos relajando, sintiendo el calor y notando cómo las burbujitas rozan nuestro cuerpo, haciéndonos cosquillitas. Es una sensación muy agradable. Nos relajamos sintiendo esta sensación.
Terminada la actividad, vamos despertando nuestro cuerpo lentamente y nos sentamos para comentar cómo nos sentimos.
Un juego que les encanta a los niños es el llamado "mensaje secreto". Lo he encontrado en el libro "Yoga con niños", que os recomiendo si queréis practicar sencillos ejercicios de yoga con vuestros hijos o vuestros alumnos. Está escrito por Pablo Alonso, con ilustraciones de Alberto Acedos y publicado por Ediciones Jaguar en 2017.
El juego: Nos sentamos en el suelo, en círculo, con las piernas cruzadas y la espalda recta, muy juntos. La palma de la mano izquierda mira hacia el techo, apoyada en nuestra rodilla izquierda, para recibir la del compañero de nuestra izquierda y la palma de la mano derecha mira hacia abajo y la ponemos encima de la palma del compañero que tenemos a nuestra derecha. La izquierda recibe, la derecha da.
El siguiente paso es cerrar los ojos, para estar concentrados en lo que vamos a sentir.
Uno debe enviar un mensaje secreto y cifrado a través de su mano derecha hacia la mano de la persona que tiene al lado. El mensaje debe recorrer todo el círculo hasta que llegue de nuevo al mensajero.
Los mensajes son sencillos: varios golpecitos rítmicos con los dedos, pellizquitos, cosquillas, lo que se nos ocurra.
Pueden cambiar los mensajeros, incluso, cuando ya estén acostrumbrados al juego, se pueden lanzar dos mensajes a la vez, uno con cada mano, para que recorra el círculo en las dos direcciones.
"Con una práctica constante e ininterrumpida, la mente puede permanecer en un estado de atención por mucho tiempo".
Hoy, para relajarnos, hemos practicado el lanzamiento de un cohete, enseñando a los niños la respiración torácica.
Cuando nos centramos en la respiración dejamos de pensar en las mil y una cosas que nos pasan por la cabeza.
Solo tenemos que pensar en el aire que entra y sale y nuestro cuerpo y nuestra mente se calmarán.
Para practicar esta respiración basta con que juntemos las palmas de las manos delante del pecho y vayamos alzando los brazos por encima de la cabeza tanto como podamos al tiempo que inspiramos. Al llegar arriba, contamos hasta cinco manteniendo el aire y el cohete despega, formando una nube de humo, para lo que abrimos los brazos a los lados al tiempo que soltamos el aire.
Lo repetimos varias veces.
El movimiento de estirar los brazos lentamente hacia arriba hace que los niños sientan la verticalidad y dilaten la caja torácica para que entre más aire en los pulmones.
Este ejercicio lo hemos sacado del libro infantil "RESPIRA" de Inés Castel-Branco. Es un libro estupendo en el que encontramos sencillos ejercicios para practicar con los niños.
También tenemos un vídeo en el "Aula de Elena" donde podemos encontrar ejemplos de las respiraciones que aparecen en citado libro. Aquí lo dejo por si os puede ayudar.
Cuando algo no me sale bien, cuando alguien me insulta o me empuja, yo me enfado, me irrito; pero tengo que aprender a controlarme, a meterme un ratito en mi caparazón, tranquilizarme, pensar y buscar una solución.
Este es el mensaje que le queremos dar a los niños con el cuento de la tortuga. Les ponemos el siguiente vídeo:
A continuación les ponemos otro vídeo donde nos enseña con un ejemplo práctico:
Podemos encontrar varias versiones diferentes en internet.
Después de ver los vídeos aprendemos a parar cuando ocurre algo que nos altera (hemos realizado una señal de STOP) y a meternos en nuestro caparazón, es decir, a poner en práctica la técnica de la tortuga, para conseguir un autocontrol emocional.
Doblamos las piernas, curvamos la espalda y colocamos los brazos a lo largo del cuerpo, simulando el caparazón de la tortuga.
Contamos hasta diez, pensamos en algo agradable y buscamos una solución. Cuando se trata de niños pequeños la solución puede ser simplemente contarle el problema a un adulto.
Practicamos la postura varias veces. Ellos están jugando y cuando yo digo tortuga tienen que adoptar la posición del caparazón.
También hemos practicado la técnica, pero en lugar de tumbados, sentados. Basta con encoger las piernas, cogerlas con los brazos y meter la cabeza dentro con los ojos cerrados.
Incluso les hemos explicado a los niños que si están en el patio u otro sitio cuando les pase algo, lo importante es que paren y cuenten hasta diez para tranquilizarse y buscar una solución.
Tenemos un peluche con forma de tortuga que nos lo llevamos cuando explicamos esta técnica.
También, Montaña, nuestra compañera de Educación Física ha realizado una casita donde cabe perfectamente un niño pequeño, para que pueda meterse dentro y permanecer solo un momento tranquilizándose.
Respirar es algo que hacemos habitualmente sin darnos cuenta, pero si hablamos de respiración consciente estamos hablando de prestar atención a nuestra respiración, de tomar consciencia del hecho de respirar.
La respiración consciente es un término vinculado a las técnicas de mindfulness o consciencia plena que estamos trabajando en el colegio desde el curso pasado.
Con este tipo de respiración conseguimos relajarnos, volver a la calma y, además, nos permite una mayor concentración.
Es importante que la pongamos en práctica cada vez que nos ocurre algo que nos pone nerviosos o nos hace perder el control de nuestras emociones.
Hemos aprendido a practicarla en nuestra Aula Zen, sentados en el suelo, con las piernas cruzadas, la espalda bien recta y las manos apoyadas en las rodillas.
En principio, la maestra va dirigiendo esta respiración, contando mientras los niños van inhalando y exhalando. Contamos: 1 inhalan, 1 exhalan, repitiendo el proceso del 1 al 10 y del 10 al 1.
Hemos practicado la misma respiración pasándonos una piedrecita de una mano a otra cada vez que inhalamos o exhalamos.
Nos hemos tumbado en el suelo poniendo la piedrecita en la barriga para notar cómo se hincha cuando entra el aire y como se deshincha cuando el aire sale.
También lo practicamos en clase, sentados en nuestro sitio, cada vez que estamos alterados.
Los niños lo toman como una práctica habitual y cada vez que se ven en una situación que les sobrepasa se les indica que respiren conscientemente para volver a la calma.
Con el nombre "Alucina2: el viaje continúa", estamos desarrollando en el colegio, por segundo año consecutivo, un proyecto sobre el cine; es por eso, que para fomentar el autoconocimiento y la autoestima de nuestros alumnos, muchas veces vemos vídeos o cortos.
En esta ocasión recomendamos ver el vídeo titulado "Se tú mismo". Está extraído del libro "Aplícate el cuento" de Jaume Soler y Mercè Conangla.
Decidimos poner en marcha este juego para que algunos alumnos se den cuenta de las cualidades o actitudes positivas que le ven los demás y así, levantar su autoestima.
Consiste en que un alumno se sienta en una silla delante de todos y el resto van diciendo cosas positivas de él, qué le gusta o qué no le gusta, qué le hace sentir bien.
Muchos alumnos sienten vergüenza, porque no están acostumbrados a que los demás les halaguen.
La experiencia ha resultado muy positiva. Al final, todos los alumnos quieren pasar por la silla, para saber qué piensan de ellos sus compañeros.
Este juego está tomado del artículo "13 juegos para fomentar la autoestima en el aula", publicado por el periódico "El País". Donde, la escuela de desarrollo emocional y social Afectiva explica que usar un lenguaje positivo y hacer que el alumno se sienta valioso por lo que hace es esencial para su desarrollo.
Para trabajar con los más pequeños las emociones, nuestras compañeras de Infantil están utilizando el "reloj de las emociones".
Cada niño tiene su reloj, con la foto y con las emociones que están trabajando y deben señalar con las agujas cómo se encuentran en cada momento: contentos, tristes, tranquilos, enfadados o asustados.
Es una manera de ir identificando de forma sencilla las emociones básicas: la alegría, la tristeza, la calma, la ira o el miedo y de ir familiarizándose con los símbolos que las identifican.
Continuamos con nuestro empeño de introducir a los alumnos en el mindfulness, con el fin de conseguir prestar una mayor atención a lo que estamos haciendo en cada momento. En esta ocasión vamos a trabajar "El cuento y juego de los girasoles", de Gemma Sánchez. Gracias Gemma, por dejarnos estos vídeos tan estupendos para trabajar con los niños.
Después de ver el vídeo, nos tumbamos boca arriba con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo y cerramos los ojos.
Nuestra clase huele a lilas y una luz tenue de colores proveniente de una lámpara preparan el ambiente idóneo para una relajación.
Imaginamos que somos girasoles, nuestros pies son las raíces y se hunden en la tierra profundamente para coger el agua y el alimento. Metemos bien las piernas en la tierra para que cuando vengan el aire y la lluvia no nos puedan llevar. Nuestro cuerpo es el tallo de la flor, nuestros brazos las hojas. Nuestra cabeza es el girasol que mira al sol. Estamos muy bien sintiendo la humedad de la tierra en la mitad de nuestro cuerpo y el calor del sol en la otra mitad. Siento que en mi cabeza van creciendo las pipas, una a una, y me hace cosquillitas. ¡Qué a gusto estoy mirando al sol! pero tengo mucho cuidado de no quemarme.
Las pipas siguen creciendo en mi cabeza y me pesa, pero pronto viene el agricultor y se lleva todas mis pipas. Yo me quedo tranquilo y relajado. Me fijo en mi respiración, cómo mi barriguita sube y baja según entra o sale el aire. Y espero tranquilo hasta el año que viene, cuando se acerque el calor del verano y vuelva a nacer.
Voy poniendo una música de fondo: el Adagio del concierto para oboe y orquesta de Alessandro Marcello. Les dejo un ratito disfrutando el momento.
Después vamos moviendo poco a poco las partes del cuerpo y nos ponemos en cuclillas. Vamos levantando el cuerpo y los brazos hasta quedarnos con los brazos abiertos, esperando la luz del sol. Respiramos con paciencia.
Terminamos la sesión sentados todos en círculo, comentando lo que hemos sentido.
Empezamos la primera fase del programa donde vamos a trabajar:
Un sociograma: los alumnos deben responder a las siguientes preguntas:
1. Si tuvieras que escoger a un compañero para jugar o hacer alguna actividad que te gusta,
- ¿A quién elegirías?, ¿por qué?
- ¿A quién no elegirías? ¿por qué?
2. Si tuvieras que escoger a un compañero para trabajar o hacer alguna actividad del colegio,
- ¿A quién elegirías?, ¿por qué?
- ¿A quién no elegirías? ¿por qué?
Una dinámica de presentación. Nos interesa, sobre todo, trabajar las cualidades o aspectos positivos de los alumnos. Para ello, los sentamos por parejas, les pedimos que escriban en un folio una presentación de su compañero y tres cualidades. Cuando terminan, todos leen lo que tienen escrito de su compañero y los demás deben decir si están de acuerdo con las cualidades asignadas a cada uno y pueden añadir alguna más si lo creen oportuno.
Javier les pone un programa de radio que ha realizado con los alumnos mediadores de otro colegio y ello da pie para que hablemos sobre el respeto, la convivencia, el comportamiento en el recreo, ...
Después de estas actividades comenzamos con la explicación, apoyándonos en imágenes:
¿Qué es un conflicto?
Diferencia entre conflicto y agresión.
Después les preguntamos:
¿Qué tipos de conflictos nos solemos encontrar en el colegio? ¿Dónde se producen?
Analizamos con ellos algunos conflictos ocurridos recientemente, les preguntamos qué sucedió exactamente, las causas, cómo creen que se sintieron las personas implicadas en el conflicto, qué fue lo que hicieron para solucionarlo, cuántas maneras se les ocurren a ellos de solucionarlo y, entre todas, cuál es la mejor.
Les explicamos los tres estilos de resolver un conflicto:
- Agresivo: intentar resolver el conflicto por la fuerza.
- Pasivo o de evitación: no quiere tener problemas y lo evita.
- Estilo de colaboración:
Para terminar, hablamos sobre la mediación: ¿Qué creen ellos que es mediar en un conflicto?